La decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, de imponer aranceles del 25 % a los países que compran crudo a Caracas y el fin de la licencia a la norteamericana Chevron comprometen al corazón de la economía de Venezuela, dijeron a EFE expertos del sector, que advierten de un nuevo escenario adverso para el país caribeño.
Tras poco más de un mes de su regreso al poder, Trump revirtió el alivio que concedió su predecesor, Joe Biden, a las sanciones que el republicano impuso en su primer mandato (2017-2021), lo que había permitido a Caracas llegar a acuerdos con empresas como Chevron, la española Repsol y la francesa Maurel & Prom o impulsar proyectos con la trinitense NGC, en alianza con las británicas Shell y BP.
Y aunque la salida de Chevron, fijada inicialmente para el 3 de abril y luego postergada para el 27 de mayo, amplió el compás de espera para el impacto, el anuncio, nuevamente por parte de Trump, este 24 de marzo, de castigar con aranceles del 25 % a los compradores de petróleo o gas venezolano, desafía otra vez al país suramericano.
No obstante, Nicolás Maduro, quien juró para un tercer mandato tras su cuestionada reelección, asegura que cualquier sanción será «enfrentada, controlada y superada».
Consecuencias
Expertos y fuentes del sector petrolero explicaron a EFE que esas medidas pueden complicar el nivel de producción y la comercialización de Venezuela, además de las nuevas inversiones.
La salida de Chevron significa una caída del 50 % en 12 meses de los 230.000 barriles por día (bpd) producidos en alianza con la estatal Pdvsa, prevé la firma Ecoanalítica.
Esto impactaría la producción de crudo venezolano, que en enero superó por primera vez, desde junio de 2019, el millón de bpd. En febrero, se contabilizaron 1.025.000, bpd, un leve descenso del 0,5 %.
Según Graciela Urdaneta, economista sénior de Ecoanalítica, Chevron «era el que estaba principalmente a cargo» de la operación con Pdvsa y, además, trabaja con sus propios diluyentes para el mejoramiento y refinación de crudo.
En ese contexto, señaló a EFE que una eventual partida de Chevron puede significar «problemas otra vez de escasez de combustible» o que se agraven las fallas en los estados donde existen.
Caracas anunció el denominado Plan Independencia Productiva Absoluta, con el propósito de que el sector petrolero y la economía venezolana en general sigan «su recuperación estable y diversificada».
No obstante, Urdaneta advirtió que Pdvsa depende de los recursos de terceros.
Al «no poder acceder a financiamiento (internacional por las sanciones), no puede hacer ningún tipo de inversión», ilustró.
Una fuente del sector petrolero que declaró a EFE bajo condición de anonimato explicó que con la amenaza del fin de la licencia, ya se pusieron en «stand-by» (modo de espera) nuevos proyectos de empresas presentes en el país y de otras con interés en operar.
Además, previó la pérdida de «cientos (de empleos) directos y miles indirectos» asociados a contratos con Chevron, que -admitió- se desconoce si se cerrarán o si serán cedidos a Pdvsa.
Menos divisas
Otro tanto suma la decisión sobre los aranceles, señalan los expertos.
«Cierra aún más las oportunidades de Venezuela en el mercado internacional», advirtió Urdaneta, para quien «va a haber menos países que tengan incentivos de comprar petróleo venezolano por miedo».
Venezuela tendría así que recurrir nuevamente a «mercados menos rentables» e «informales», viéndose obligada a vender con descuentos superiores al 30 % sobre el precio del barril, indicó la economista, lo que se traduciría también en una caída en el ingreso de divisas.
Según la fuente del sector petrolero, la amenaza de los aranceles «complica aún más» la comercialización, lo que «influye en la toma de decisiones de los inversionistas para los proyectos de petróleo y gas».
Con los compradores bajo amenaza y una eventual retirada de Chevron, el país petrolero se encamina a un recorte de ingresos, que en el caso de Chevron representan, según Ecoanalítica, un 30 % del total de las divisas estadounidenses que circulan en la economía nacional y alimentan la oferta de dólares para reducir las presiones sobre el tipo de cambio. EFE