Bajo un nuevo esquema de cooperación comercial, este lunes se confirmó el zarpe del primer cargamento de crudo pesado con destino a refinerías en la costa del Golfo de Estados Unidos.
Según reportó la agencia Reuters, esta operación marca el reinicio formal de las exportaciones directas tras la flexibilización de las restricciones operativas que pesaban sobre la industria nacional.
cargamento, que supera los 500.000 barriles, fletado por la comercializadora Trafigura, representa un hito en la estrategia de la administración de Donald Trump para asegurar suministros energéticos estables y reducir los precios de los combustibles en su país.
El envío fue posible gracias a la reciente llegada de nafta estadounidense a terminales venezolanas, un diluente crítico para procesar y movilizar el petróleo extrapesado de la Faja del Orinoco. Analistas del sector indican que este intercambio de «diluentes por crudo» permite a PDVSA reactivar pozos que estaban paralizados por falta de insumos, al tiempo que garantiza un flujo de caja más eficiente al evitar los elevados costos de transporte y los descuentos que implicaba vender a mercados asiáticos bajo sanciones.













